
La visita del PAPA BENEDICTO XVI a los Estados Unidos me parece un encuentro de un gran pastor con una iglesia desvastada, perseguida y herida en lo más hondo de su corazón. observamos a un Papa consciente del perdón que debía pedir a algunos hermanos que sufrieron las consecuencias de las debilidades humanas. ¡Que buen pastor!, pero sobre todo que ejmplo de valentía y fortaleza, de aplomo y paternidad para con sus hijos, es nuestro Pastor y nosotros sus hijos debemos ese ejemplo de humildad y de amor. Señor Jesús bendice a nuestro Padre y Pastor para que siga uniendo nuestros corazones y encuentro caminos de verdad y de amor entre todos los hermanos. Amén


