27 de mayo de 2010

CARTA DE UN SACERDOTE


Queridos hermanos, soy Sacerdote desde hace casi 11 años. Ser sacerdote es lo mejor que me ha sucedido porque me siente realizado y sumamente feliz, servir a los demás le da sentido a mi vida y me esfuerzo por hacerlo al estilo de Jesús, el Buen Pastor que da la vida por todos.
Aprovecho este medio para compartir con ustedes parte de mi testimonio. padre José Gregorio Pineda
Cuando asumí la formación para ser sacerdote sabía que implicaba vivir el celibato, estilo de vida que sólo los sacerdotes comprendemos porque es una experiencia sumamente personal, como la de Jesús. No me arrepiento de ello soy feliz siendo célibe, porque nuestro celibato lo vivimos al estilo de Jesús, libres para amar a todos. Tenemos a veces dificultades en relación a el, es verdad, pero porque algunos fallemos no quiere decir que debe ser eliminado, o ¿tendríamos que eliminar la política y el matrimonio porque algunos fallan? no es la idea. El problema no es el celibato, sino la falta de responsabilidad, entusiasmo y convencimiento a la hora de vivirlo.
El Sacerdocio es un Don y así lo recibimos, un Don incomparable porque Dios actua en nosotros para sanar y salvar al hombre de todos los tiempos.
¿Cuál es la tarea de todos? la de los laicos rezar por nuestra fidelidad y santidad y nosotros vivir entregándonos cada día como verdadero sacrificio al Señor por todos.
De los casi 11 años de ministerio, 6 he sido párroco y 5 formador en el seminario. he disfrutado estos dos servicios y me parecen importantes. le doy gracias a Jesús porque me miró con ternura y me dijo "sígueme", quizá sin merecerlo, pero tuvo la delicadeza de llamarme. cada día me esfuerzo por responder con fidelida y entusiasmo porque mi felicidad depende de ello. cada día es una nueva aventura vivir "mi" Sacerdocio, es algo nuevo, porque Dios trae cosas nuevas a nuestras vidas.
No puedo darle mucho a Jesús porque es el Señor de todo, pero le entrego mi vida y mi disposición para que su presencia se extienda en todos los lugares donde lo necesiten.
Defendamos el Sacerdocio, no nos centremos en las fallas de unos pocos, sino en los miles de Sacerdotes que día a día dan la vida por sus hermanos, por cierto que no salen en los diarios y no les hacen películas, pero que son verdaderos héroes a los cuales Dios sostiene con su amor y misericordia.
Señor, danos Sacerdotes que en la Eucaristía y en el servicio se hagan fuertes y Santos. Amén

UN ABRAZO Y MI BENDICIÓN

1 comentario:

El Ceremoniero dijo...

Mmmm, gracias padre, su ejemplo de vida es testimonio para muchos...